Grecia
- El país que exportó el drama, la tragedia y la
democracia
El
país que exportó el drama, la tragedia y la democracia puede
presumir de un legado sin parangón. Desde la contaminada Atenas
hasta las deslumbrantes islas, posee tantos vestigios del pasado que su
enumeración podría ser interminable. No obstante, una visita
a Grecia no tiene por qué equivaler a un sobrio estudio acerca del
mundo clásico; no hay que olvidar que la propensión de los
griegos a la diversión se remonta a Dionisios.
Introducción
El país
que exportó el drama, la tragedia y la democracia puede presumir
de un legado sin parangón. Desde la contaminada Atenas hasta las
deslumbrantes islas, posee tantos vestigios del pasado que su enumeración
podría ser interminable: el santuario considerado el ombligo del
mundo en Delfos, la galería de columnas semiderruidas en la isla
sagrada de Delos, los palacios minoicos de Creta e incluso lo que algunos
consideran los restos de la Atlántida en Santorini.
Los griegos
son férreos celadores de la tradición, pero ello no significa
que no sepan cómo divertirse; su propensión al disfrute se
remonta a Dionisios. Por otra parte, la canícula y las aguas límpidas
convierten a Grecia en un destino idóneo para distenderse; ya sea
cenando en una taberna junto al mar, tomando un café en una sombreada
plazoleta o bailando en una discoteca hasta el amanecer, existen muchas
posibilidades de que los dioses hechicen al visitante.
Nombre oficial:
República Helénica
Superficie:
131.940 km²
Población:
10.660.000 hab.
Capital: Atenas
(3.700.000 hab.)
Nacionalidades
y etnias: 98% griegos, 1,5% eslavos macedonios, 0,9% turcos, 0,6% albaneses
y 1,5% otros
Idioma: griego
Religión:
ortodoxos (98%), musulmanes (1,3%), otros (0,7%)
Régimen
político: república parlamentaria constitucional
Presidente:
Kostis Stephanopoulos
Primer ministro:
Kostas Karamanlis PIB: 203.300 millones de dólares
PIB per cápita:
19.100 dólares
Crecimiento
anual: 3,5%
Inflación:
4%
Principales
recursos económicos: turismo, industria alimentaria, tabaco, productos
petrolíferos, manufacturas textiles, química, metalurgia,
minería y navegación
Principales
socios comerciales: Alemania, Italia, Reino Unido, Francia y Estados Unidos
Miembro de
la Unión Europea: sí Zona euro: sí
Entorno
Grecia se
encuentra en el extremo meridional de la península balcánica,
en el sureste de Europa. Al norte limita con Albania, Macedonia y Bulgaria,
y al este con el mar Egeo y con Turquía. La península, que
constituye la Grecia continental, está rodeada por más de
1.400 islas, de las cuales 169 están deshabitadas. Se dividen en
seis archipiélagos: Cícladas, Jónicas, Dodecaneso,
Espóradas, las islas del noreste del Egeo y las del golfo Sarónico.
Las dos islas de mayor tamaño, Creta y Eubea, no pertenecen a ninguno
de estos grupos.
Aproximadamente
el 80 por ciento del territorio griego es montañoso, y gran parte
del mismo supera los 1.500 m de altitud. Epiro y Macedonia, en el norte,
conservan grandes extensiones de bosque, pero el pastoreo, la tala y los
incendios han deforestado seriamente el resto del país.
Grecia posee
una gran variedad de flora, con más de seis mil especies, muchas
de ellas endémicas, y en las que se incluyen más de cien
clases de orquídeas. En primavera, el Peloponeso y las montañas
de Creta son invadidos por flores silvestres como crocus, anémonas,
iris, amapolas, lirios, rosas de roca y ciclámenes. Las hierbas
aromáticas también crecen en todo el paisaje griego; al viajero
le basta seguir el rastro de sus olores para adentrarse en campos repletos
de orégano, albahaca y tomillo silvestres.
Los griegos
son muy aficionados a la caza y la pesca, prácticas que han ocasionado
en algunas zonas una drástica reducción en la vida marina
y entre las aves. La población rural aún considera a lobos
y osos animales dañinos antes que especies en peligro de extinción.
Contemplar cómo los delfines y las marsopas acompañan a los
barcos es un atractivo añadido a las travesías entre islas.
Las aguas que rodean Zacinto y Cefalonia acogen a la mayor colonia de tortugas
marinas de Europa; en su camino hacia el mar y tras haber sido incubadas
en playas arenosas, las crías deben enfrentarse en la actualidad
no sólo con los peligros naturales, sino también con los
coches, las discotecas y las fiestas playeras. La foca monje del Mediterráneo
es uno de los seis mamíferos cuya supervivencia se encuentra más
amenazada en todo el mundo. Su número ha disminuido de forma alarmante
en los últimos cien años y la población actual se
reduce a unos cuatrocientos ejemplares, la mitad de los cuales vive en
Grecia.
Los inviernos
son suaves y húmedos mientras que los veranos se caracterizan por
ser secos y calurosos. El clima invernal azota con severidad las montañas
y Atenas puede resultar realmente fría en esta época. Las
temperaturas máximas en las islas rondan los 30ºC en verano,
pero el calor a menudo se templa con un viento del norte conocido como
meltemi.
No te lo
pierdas
La configuración
montañosa de Grecia es idónea para el trekking; entre las
mejores zonas para su práctica destacan los frondosos montes de
Pindos, en Epiro, el Peloponeso y el suroeste de Creta. El interior del
país está atravesado por multitud de caminos, y las carreteras
adoquinadas bizantinas comunican la mayor parte de los pueblos. Aunque
la mayoría de las pistas forestales han crecido excesivamente, muchos
de los itinerarios populares se han conservado en buen estado.
El viento meltemi
y la calmosa superficie del Egeo proporcionan condiciones inmejorables
para disfrutar del windsurf, el deporte acuático más popular.
Mientras que el buceo con tubo se fomenta y su práctica está
bien considerada en toda la costa griega, la inmersión con escafandra
está estrictamente prohibida, a menos que se practique bajo los
auspicios de una escuela de submarinismo, a fin de proteger las antigüedades
subacuáticas de los pillajes. Grecia es uno de los lugares más
económicos de Europa para practicar el esquí, y posee unas
veinte instalaciones que proporcionan una atractiva alternativa al ostentoso
ambiente de los Alpes. El complejo más modernizado es el del monte
Parnaso, cerca de Delfos.
Atenas
El glorioso
pasado de la capital griega la sitúa a la altura de Roma y Jerusalén,
pero pocos se enamoran de la Atenas moderna a causa de la sempiterna presencia
del nefos (contaminación) y los elevados bloques de apartamentos
que se construyeron apresuradamente para alojar a los refugiados venidos
de Asia Menor durante los intercambios de población con Turquía
en 1923. Sin embargo, más allá de la capa de cemento armado
subyace una especie de encanto desvencijado. En la mayor parte de las casas,
en cada balcón o ventana, lucen innumerables geranios, y muchas
de las calles y plazas del centro están arboladas con naranjos.
Atenas es una curiosa mezcla de Oriente y Occidente; sus roncos vendedores
callejeros y sus pintorescos mercados son una reminiscencia de los bazares
turcos, mientras que las desmoronadas mansiones neoclásicas del
breve período de apogeo de la ciudad le han valido el sobrenombre
de "París del Mediterráneo".
La Acrópolis,
coronada por el Partenón, se alza como un centinela por encima de
Atenas, y es visible desde prácticamente todos los puntos de la
urbe. Pericles inició la transformación de esta zona en una
ciudad repleta de templos después de que, en 510 a.C., el oráculo
de Delfos dictaminara que sólo sería habitada por los dioses.
Sus colosales edificios estaban fastuosamente decorados, y sus gigantescas
estatuas se elaboraron bien en bronce, bien en mármol chapado en
oro y con incrustaciones de piedras preciosas. La fría grandeza
del mármol desnudo, ahora en ruinas, sigue cortando la respiración.
Junto al Partenón, insuperable por su gracia y armonía, se
halla el Erecteón, reconocible de inmediato debido a sus más
que fotografiadas cariátides, las seis doncellas que ocupan el lugar
de las columnas. El teatro de Dionisios, donde los ciudadanos se alternaban
en el coro de las tragedias griegas, se encuentra en la ladera sur de la
Acrópolis.
En la vertiente
noreste permanece el viejo barrio de Plaka, que en realidad era todo lo
que existía de Atenas antes de que fuera declarada capital de la
Grecia independiente. Sus angostas y laberínticas calles conservan
buena parte de su encanto, a pesar de ser la zona turística por
excelencia de la ciudad griega. Cercada por el margen de Plaka se halla
la antigua Ágora, centro de la vida política y económica
de la antigua Atenas. Entre las visitas de interés también
sobresale el Museo Arqueológico Nacional, que alberga magníficos
objetos micénicos de oro y espectaculares frescos minoicos de Santorini
(Thera), entre otras antigüedades. Destaca asimismo el Museo Goulandris
de Arte Cicládico y Griego Antiguo, con una colección de
elegantes figuritas de mármol que influyeron en el estilo de Modigliani,
Brancusi y Picasso.
Plaka es el
zona más popular para alojarse, y algunos de sus hoteles más
económicos permiten dormir en el tejado durante el verano. Es recomendable
reservar por adelantado si se quiere viajar a Atenas entre julio y agosto,
ya que la ciudad se convierte en un hervidero de turistas.
El nombramiento
de esta ciudad como sede olímpica de 2004 ha impulsado notablemente
el desarrollo urbano, especialmente en las infraestructuras.
Peloponeso
Esta península
meridional de Grecia posee una extraordinaria riqueza histórica
y una gran diversidad de paisajes. Concentrados en su extremo nororiental
se hallan los recintos arqueológicos de Epidauro, Corinto y Micenas,
a los que se puede llegar con facilidad desde Nauplio. Mistra, la última
ciudad bizantina, se encarama en las laderas del monte Taigetos; sus tortuosos
caminos y escaleras desembocan en palacios desiertos e iglesias adornadas
con frescos, todos ellos muy bien conservados.
Al sur de la
península se ubica la región del Mani. Está formada
por áridas montañas y paisajes yermos, animados tan sólo
por austeras e imponentes torres de piedra, abandonadas en gran parte pero
que siguen vigilando como centinelas toda la región. Otros focos
de atención turística son la antigua Olimpia, la hermosa
ciudad medieval de Monembasia y el emocionante trayecto en el tren de cremallera
Diacofto-Caláurita, que sube y baja como una montaña rusa
a través de la profunda garganta de Buraico.
Meteora
Los monasterios
de Meteora, en la provincia de Tesalia, son uno de los puntos turísticos
más extraordinarios de la Grecia continental. Construidos en el
interior y en la cumbre de enormes pináculos de roca lisa, proporcionaron
a los monjes refugios seguros ante las matanzas cada vez más generalizadas
del imperio bizantino, que desapareció a finales del siglo XV. A
las construcciones más antiguas se llegaba a través de empinadas
escaleras de mano articuladas y desmontables. Con posterioridad, se accedía
por medio de cabrestantes que permitían transportar a los monjes
en redes, un método empleado hasta la década de 1920. A los
visitantes aprensivos que preguntaban con qué frecuencia se cambiaban
las cuerdas se les respondía: "Cuando el Señor deja que se
rompan". En la actualidad, la entrada a los monasterios se realiza gracias
a escalones labrados en las rocas, y los cabrestantes se utilizan únicamente
para transportar las provisiones.
Cícladas
Estas islas
exhiben la imagen idílica más conocida de las islas griegas:
el blanco deslumbrante de las casas encaladas contrasta con el azul brillante
de las cúpulas de las iglesias, mientras que las playas de arena
dorada lindan con un mar de color aguamarina. Algunas de las Cícladas,
como Miconos, Santorini, Paros e Ios se han decantado por potenciar la
industria turística; otras, como Andros, Cea, Serifos y Sicinos,
no suelen ser tan visitadas por los extranjeros, pero constituyen uno de
los destinos favoritos para los veraneantes atenienses.
Miconos, desértica
y poco accidentada, es una de las islas helenas más caras y más
visitadas. Posee una vida nocturna cosmopolita y es la indiscutible capital
gay de Grecia. Muchas otras ínsulas la superan en belleza, pero
Miconos posee magníficas, aunque atestadas, playas. La ciudad es
un encantador laberinto de elegantes comercios y casas irreales con balcones
pintados de colores, llenos de buganvillas y clemátides; para algunos
resulta demasiado perfecta.
Muchos visitantes
califican a Santorini (oficialmente Thera) como la más espectacular
de las islas griegas. Cada año acuden millares de turistas para
admirar la caldera (un cráter sumergido), vestigio de lo que probablemente
fue la mayor erupción volcánica del mundo. A pesar de las
multitudes que la visitan en verano, la singularidad que le confieren sus
playas de arena negra y sus imponentes acantilados otorga a Santorini un
atractivo especial.
Si se prefiere
escapar de las aglomeraciones de turistas, Sicinos, Anafi y las diminutas
islas situadas al este de Naxos ofrecen cierto respiro.
Creta
La mayor isla
de Grecia ostenta el dudoso honor de acoger a una cuarta parte de los visitantes
del país. A pesar de todo, aún es posible encontrar cierta
paz en la menos explotada costa oeste, en su montañoso e inhóspito
interior, y en las poblaciones de la meseta de Lassithi. Creta fue el centro
de la cultura minoica, la primera civilización avanzada de Europa,
que se desarrolló entre los años 2800 y 1450 a.C. El palacio
de Cnosos, situado en las afueras de la capital, Heraklión, es el
yacimiento minoico más relevante de la isla. Mientras que Heraklión
es un caótico hormiguero, Cania y Retimno, otras ciudades importantes,
presentan una notable profusión de hermosos edificios venecianos.
Paleocora, en el suroeste, fue descubierta por los hippies en la década
de 1960, y a partir de aquel momento dejó de ser una tranquila aldea
de pescadores, aunque sigue siendo un lugar apacible, frecuentado por mochileros.
Muchos viajeros pasean a lo largo de un día a través de los
18 km de las gargantas de Samaria hasta alcanzar Hagia Roumeli, en el litoral
suroccidental. En la accidentada costa meridional se hallan los pueblos
de Loutro y Cora Esfacia, a los que se accede en barco. El clima de esta
zona costera es tan suave que es posible bañarse desde abril hasta
noviembre.
Dodecaneso
Este archipiélago,
que se extiende a lo largo de la costa occidental de Turquía, está
situado mucho más cerca de Asia Menor que de la Grecia continental.
A causa de su posición estratégica y vulnerable, estas islas
fueron víctimas de una serie de invasiones aún mayores que
el resto del país; egipcios, Caballeros de San Juan, turcos e italianos
se fueron sucediendo como conquistadores. Rodas es la mayor isla del Dodecaneso
y su capital es la población medieval habitada más grande
de Europa. La avenida de los Caballeros está bordeada de magníficos
edificios, el más impresionante de los cuales es el palacio de los
Grandes Maestres, restaurado como casa de veraneo de Mussolini, aunque
nunca la llegó a utilizar. La imponente acrópolis de Lindo
comparte su rocoso farallón con un castillo de la época de
las cruzadas; bajo la roca serpentean tortuosas callejuelas con sus casas
encaladas y muy decoradas.
Kos, Sime y
Patmos son otras islas populares del Dodecaneso. Las poco turísticas
Lipsi y Tilos poseen fantásticas playas poco frecuentadas, y las
alejadas Agathonisi, Castellorizo y Caso constituyen lugares estupendos
para experimentar la vida isleña tradicional. Esta última
es una pequeña formación rocosa situada justo al sur de Cárpatos,
poblada tan sólo por chumberas, olivos e higueras, muros de piedras,
ovejas y cabras. Es uno de los lugares menos visitados del archipiélago.
Islas Jónicas
Este conjunto
consta de siete islas principales: Corfú (conocida como Kerkyra),
Paxi, Cefalonia, Zacinto, Ítaca, Léucade y Citera. Las Jónicas,
alineadas a lo largo de la costa griega occidental, componen el único
archipiélago griego que no está situado en el Egeo, y en
muchos aspectos recuerda más a la vecina Italia. Aparte de la minúscula
Meganisi, no hay ninguna "por descubrir", pese a lo cual, el viajero que
se aventure en su interior se verá recompensado por los encantos
de poblaciones que se mantienen intactas. Corfú, con su seductor
paisaje de flores silvestres y esbeltos cipreses que se alzan sobre los
bosques de olivares, está considerada por mucha gente como la isla
más bella de Grecia.
Islas del
noreste del egeo
Siete son
sus ínsulas principales: Samos, Quíos, Icaria, Lesbos, Lemnos,
Samotracia y Tasos. Están separadas por enormes distancias, por
lo que desplazarse de una a otra resulta más complejo que en las
Cícladas y el Dodecaneso. Muchas son bastante extensas, y presentan
caracteres muy diferentes. La frondosa y húmeda Samos, lugar de
nacimiento del filósofo y matemático Pitágoras, posee
montañas bordeadas de colinas pobladas con pinos, sicomoros y robles.
Samotracia, con su forma oval, presenta maravillas naturales que culminan
en la imponente cima del monte Fengari (1.611 m), asomado a valles arbolados
con viejos robles y plátanos, densos olivares y oscuros prados con
cascadas que forman lagunas heladas y profundas.
Espóradas
Este archipiélago
meridional, montañoso y poblado de pinos, está formado por
hay cuatro islas habitadas: Esciasos, Escopelos, Alónnisos y Esciros.
En las dos primeras la industria turística se ha asentado con fuerza,
no así en Alónnisos ni Esciros. La oferta de Esciasos se
reduce a sus excelentes playas y su vida nocturna; el viajero que busque
algo más, es probable que la abandone de inmediato. Escopelos está
menos explotada, pero el turismo comienza a ser masivo. Posee algunas calas
cautivadoras, pero no suelen ser de arena, sino de guijarros. Alónnisos
permanece como un territorio tranquilo, en parte porque la superficie rocosa
imposibilita la construcción de una pista de aeropuerto. En 1983
se creó un parque marítimo en sus aguas, las más limpias
del Egeo. Todas las casas poseen pozo negro, por lo que las aguas de desecho
no van a parar al mar. Esciros es la isla menos explotada de las cuatro,
y la mayoría de sus visitantes son viajeros independientes.
Islas del
golfo Sarónico
Las cinco ínsulas
del golfo Sarónico son las más cercanas a Atenas, y Salamis
es, de hecho, un barrio periférico de la capital. Egina, Hidra,
Espetsas y Poros presentan una sorprendente variedad arquitectónica
y paisajística, pero reciben un desmedido número de turistas
y resultan caras. Hidra, donde antaño se congregaban artistas, escritores
y miembros de la alta sociedad, actualmente está invadida por los
veraneantes, pero ha logrado conservar un aire de grandeza y preeminencia.
Los vehículos motorizados, incluidos los ciclomotores, están
prohibidos.
Zagoria
Situada al
norte de Ioannina, la región de Zagoria está formada por
unas cuarenta y cinco poblaciones. Como en muchas zonas montañosas
e inaccesibles de Grecia, éstas mantuvieron un alto grado de autonomía
durante la invasión turca, por lo que su cultura y economía
prosperaron. Las casas fueron construidas con pizarra de las montañas
de los alrededores y sus callejuelas son empinadas, sinuosas y están
empedradas. Por desgracia, muchas se han despoblado seriamente, y en la
actualidad están habitadas, sobre todo por ancianos.
Este territorio
está densamente cubierto de abedules, arces, sauces y robles; las
montañas están pobladas por osos, lobos, jabalíes,
gatos salvajes y cabras monteses. Los pastores vlach y sarakatsani viven
todavía en un régimen seminómada, conduciendo a sus
rebaños hasta elevados terrenos de pasto en verano y regresando
a los valles en otoño. El Parque Nacional Vikos-Aoös circunscribe
gran parte de esta zona que, aunque es popular entre los excursionistas,
no se ha visto invadida por el turismo de masas.
Cícladas
Menores
Entre Naxos
y Amorgos se encuentra una cadena de pequeñas islas llamadas indistintamente
Cícladas menores o pequeñas Cícladas. Sólo
cuatro de ellas están habitadas de forma permanente: Donousa, Koufonisia,
Heraclia y Shinousa. En la antigüedad estuvieron densamente pobladas,
como lo evidencia el amplio número de tumbas que se han hallado;
en la actualidad residen en ellas unos pocos pastores, pero los visitantes
atraídos por sus playas son cada vez más. Pueden encontrase
diversas domatia (habitaciones de alquiler) así como tabernas, carentes
de lujo.
El Mani
Situada en
el Peloponeso, la región del Mani se caracteriza por sus montañas
de roca gris con densas masas de maleza verde. La población se jacta
de su descendencia directa de los espartanos, los bravos guerreros que
optaron por retirarse a las montañas antes que servir a los extranjeros.
Hasta la independencia, los habitantes de la región vivían
en clanes capitaneados por caciques. Debido a la escasez de tierra fértil,
la enemistad mortal entre las familias estaba a la orden del día,
por lo que éstas construían torres que utilizaban como refugios.
Hasta hoy, los griegos consideran a los maniotas como un pueblo ferozmente
independiente, monárquico y de derechas. El nombre de Areópolis,
la capital del Mani, procede, muy justamente, de Ares, dios de la guerra.
En las angostas calles adoquinadas de la ciudad vieja se alzan altivas
y vigilantes las toscas edificaciones en forma de torre.
Las grutas
de Diros, a 11 km al sur de Areópolis, estaban habitadas por pueblos
neolíticos y es posible que se extendieran hacia el norte hasta
Esparta. Los visitantes realizan un viaje en barca por el río subterráneo
a través de túneles e inmensas cavernas repletas de estalactitas
y estalagmitas. En el sur sobresale el paisaje montañoso, sombrío
y desértico, sólo interrumpido por las imponentes torres,
abandonadas en la actualidad. Vathia, el más impresionante de los
pueblos tradicionales del Mani, destaca por sus casas en forma de torre
encaramadas en un elevado peñasco.
Isla de
Gaudo
Situada en
el mar de Libia, al sur de Creta, es el lugar más meridional de
Europa. La leyenda cuenta que en él la ninfa marina Calipso mantuvo
a Ulises cautivo cuando éste huía de la guerra de Troya.
Con sus tres pueblecitos y unas agradables playas, Gaudo es perfecta para
quien anhela visitar lugares aislados. No hay hoteles, aunque muchos de
sus habitantes alquilan dormitorios; por otra parte, se tolera la acampada
libre. Los pescadores de Gaudo pueden acercar a los visitantes hasta la
remota e inhabitada Gaudopola. |