Un
paraíso llamado Isla Mauricio
Su cálido
clima tropical y la barrera coralina que la rodea, hacen de esta isla un
lugar ideal y difícil de olvidar, es un jardín lleno de contrastes
cubierto en gran parte por el verde de sus plantaciones de azúcar.
Se trata de una isla de origen volcánico, ubicada a 800 km de Madagascar,
de 58 km de norte a sur y 47 km de este a oeste, densamente poblada (600
personas por km cuadrados). Como estado incluye a la Isla Rodríguez
a tan solo 560 km al nordeste.
Su capital
es Port-Luis, se ubica en el extremo noroeste de la isla y cuenta con 170.000
habitantes. Algunos sitios para visitar son el Fuerte Adelaida, un paseo
por el puerto, la pagoda china frente al hipódromo, la mezquita
Jummah, la catedral de Saint James y por supuesto el mercado. Dando un
paseo por el centro, en medios de los caminos que atraviesan las plantaciones
de té, uno se cree que está perdido en algún lugar
de la India. Al acercarse a las ciudades de Curepipe y Vacoas, alguien
podría pensar que se encuentra ante prados impecables de la periferia
de cualquier ciudad inglesa.
Un poco más
allá, hacia el litoral oeste, se despliegan paisajes africanos.
Por otra parte, las lagunas y las playas de Mauricio se encuentran entre
las más bellas del mundo, y la isla ha desarrollado un magnífico
jardín de coral de unos 300 km cuadrados ideal para el buceo.
La costa noroeste
está delimitada por Port-Louis al sur y Perebère al norte.
Es la más caliente, pues está resguardada de los alisios
del sudoeste, especialmente en invierno. Allí se encuentra Grand-Baie,
el "Saint-Tropez" mauriciano, con sus numerosos restaurantes indios, chinos,
criollos o franceses, sus elegantes tiendas y puestos, sus bares y cafés
abiertos hasta muy entrada la noche. Siguiendo la costa, y dejando atrás
Port-Louis, se encuentran las famosas playas de Pointe-aux-Piments, Bala-clava,
Montchoisy, Trou-aux-Biches y Perebère.
Al oeste el
litoral se extiende desde Port-Louis hasta Morne Brabant. En toda esta
parte de la isla, el mar y la montaña se abrazan permanentemente,
las playas de arena blanca y las pendientes reverdecidas, los pueblos perdidos
y los grandes hoteles. Allí encontrará las playas más
extensas: Tamarin, Wolmar y Flic en Flac (12 km). Rivière Noire
es célebre por haber hecho de Mauricio el número uno mundial
de la pesca de altura.
En torno a
Le Morne, las playas son espléndidas y la fauna marina es de una
gran riqueza. Más lejos, hacia el este, batido por el mar y fustigado
por un viento poderoso, el litoral contrasta con las playas tranquilas
de otras costas. La costa este es la ideal para practicar el surf en verano
(junio-septiembre) cuando el mar y los alisios del sudeste son más
virulentos. Esta costa, con su relieve cambiante, le reserva grandes sorpresas:
se pasa bruscamente de costas rocosas a bellas extensiones de playa e incluso
a impresionantes acantilados.
Al sur de Trou
d´Eau Douce, el litoral accidentado abre paso a 11 km. de playa que
forma una larga banda de arena fina. No deje de ir a la Isla de los Ciervos
(Ile aux Cerfs), verdadera joya situada en la más hermosa laguna
del mundo. Entre las áreas protegidas está el parque nacional
Gorges de la Riviére Noire, en el extremo sudoeste de la isla. Otras
reservas incluyen Le Pouce, y las islas Ronde, Serpente, Aigrettes y Bois.
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