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La Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe Desde
los orígenes de la mitología prehispánica asociada
a la madre de los dioses "Tonantzin", hasta los últimos acontecimientos
de nuestro siglo XX, la Virgen de Guadalupe es la autora esencial de nuestra
concepciónnacional. "Es tan importante el hecho guadalupano que
rebasa la fe", decía el doctor Francisco de la Maza: En México
no todos somos católicos, pero sí todos somos guadalupanos.
Se discute el sentido aparicionista, últimamente avalado por la autoridad pontificia con la beatificación de Juan Diego por el Papa Juan Pablo II, pero es inobjetable el milagro "social" de la unidad mexicana y el culto unánime y constante, como no se ha representado a ninguna otra imagen durante cuatro centurias y media. La noticia de la imagen se fundamenta en la tradición popular contenida en el Nican Mopouha escrito en náhuatl por don Antonio Valeriano, uno de los célebres informantes amanuenses de fray Bernardino de Sahagún, autor del libro Relación de las Cosas de la Nueva España. Es del conocimiento histórico que los conquistadores y evangelizadores españoles, para erradicar el culto idolátrico, destruyeron templos e imágenes y las sustituyeron por una de más carácter antiguo. En el Tepeyac o Tepeaquilla se rendía importanteculto a la madre de los dioses: "Tonantzin", la que congregaba infinidad de devotos como lo testimonian las fuentes históricas. En un principio los franciscanos temieron la desviación de este culto una vuelta a la idolatría al no distinguir la adoración que se rinde sólo a Dios el de hiperdulia o sobre veneración que se otorga a la Virgen María. En práctica cotidiana hemos comprobado que, como lo asienta fray Bernardino de Sahagún, la misión franciscano no carecía de razón. La ignorancia religiosa con frecuencia tergiversa el culto a los santos dándoles el lugar que sólo a Dios se debe. La devoción a la Virgen de Guadalupe atrae a su colegiata las concentraciones más grandes que se dan en la República mexicana. No hay día durante el año que los feligreses no bajen en miles, y durante las celebraciones marianas, pero particularmente para el novenario y fiesta Guadalupana del 12 de Diciembre, los devotos suman millones. Los itinerarios y procesiones abarcan la extensa patria. La cuna de la mexicanidad
Una avasalladora fuerza irrumpió en la promesa a Juan Diego.... "No temas, le dijo la Virgen, la enfermedad o angustia. ¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿Acaso no soy tu salud? ¿Acaso no estás en mi regazo y entre mis brazos? ¿Acaso necesitas alguna otra cosa? Que ninguna otra cosa te angustie... este es el discurso de la fe y la confianza". Aquí está la seguridad de los mexicanos que ha jugado un papel trascendental en crisis, revoluciones, epidemias y situaciones de toda índole, la confianza absoluta depositada en la que "No ha hecho cosa igual con ninguna otra nación". Esta es la filosofía de la hispanidad heredada a la mexicanidad: la confianza providencial. Montúfar, el segundo obispo de México, inició la ermita Guadalupana (1555). El primer santuario se construyó de 1609 a 1622, posteriormente fue demolido para edificar en el mismo sitio otro en 1695 por el arzobispo don Francisco de Aguiar y Seijas, hasta que en 1709 la Guadalupana fue llevada al templo recién construido. En 1751, teniendo en cuenta la bula de S.S. Benedicto XIII, otros documentos y la designación real, la Santa Sede otorgó la categoría de Colegiata. Tres años más tarde fue declarado festivo el 12 de diciembrecon oficio y misa propia. Para 1792 hacia los finales de nuestra vida virreinal se amplió el santuario, en 1895 fue la coronación pontificia de la imagen y en 1904 la Colegiata fue elevada a la dignidad de Basílica. Esta bella iglesia flanqueada con cuatro torres, le dio un especial carácter, quizá inspirada en la basílica compostelana y hermanada con la de Esquipulas en Guatemala (las tres, grandes sedes profesionales).
Lo que sobresale sin duda para nuestra historia del arte es la capilla del Pocito (1777-1791), obra del arquitecto Francisco Guerrero y Torres. Es una construcción que aúna la singular planta circular con la elevación de paramentos construidos con tezontle, chiluca y la extraordinaria talavera en una danza de movimientos y combinación de colores que la hacen uno de los mejores testimonios del barroco finisecular. El interior consiste en una planta circular: vestíbulo, nave y sacristía. La nave se rodea de cuatro retablos con óleos de las apariciones de la Virgen. En tanto, la nueva Basílica (1976) que aún no ha conquistado la aprobación unánime para convertirla en clásica de nuestra generación, es ya sin embargo figura señera y ha hecho escuela por la imitación que el Santuario Guadalupano siempre ha tenido. El Arq. Pedro Ramírez Vázquez ha logrado un espacio monumental que permite el acercamiento al sagrado lienzo. El recinto cuenta con una gran innovación no sólo en su diseño bajo una inmensa cúpula, sino en la disposición de espacios que rebasan el del culto. El entorno alberga las capillas del Cerrito (de pobre fábrica) y la Vela del Marino de gran tradición y orgullo para México por recordarnos el favor de la Virgen a los náufragos mexicanosque realizaron el tornaviaje de las Islas Filipinas bajo el mando de Urdaneta, éste fue un gran descubrimiento mexicano en 1565. También tenemos en el atrio la Iglesia de Capuchinas y hasta los espacios apropiados para perpetuar las sincréticas danzas de concheros, que van desde los piadosos pagadores de "mandas" hasta el que se siente portador y continuador de una cultura que nunca existió, porque las bellas danzas son el proceso histórico de esa vivencia sincrética que une y amalgama nuestro ser nacional (mestizo por esencia y nutrida por la aportación creativa de todas las épocas). No he querido referirme a la presencia de la Virgen de Guadalupe en el arte, porque requeriríamos de un espacio que obviamente no tenemos y de un objetivo no buscado. Basta decir que no obstante el carácter retratista de la imagen coarta la posibilidad creadora, y es tal la necesidad de representarla, que son escasos los pinceles que no la recrearon. Los artistas más representativos fueron Miguel Cabrera, José de Ibarra, Juan Correa, Miguel González con un maravilloso enconchado, José López, Antonio Vallejo, Patricio Morlete Ruiz, José de Alzíbar, José de Páez, Tomás Julián, Miguel Rodríguez, Joseph Mata, Anselmo López, Rafael Jimeno y Planes, Gonzalo Carrasco, S.J. y otros más. Si la historia del templo es larga y compleja, en la del culto encontramos varias polémicas religiosas. Sólo digamos para terminar, que la Virgen de Guadalupe es calificativo de la fe profunda del mexicano, síntesis y definición de nacionalidad e ilusión esperanzadora en la resolución de todas nuestras necesidades. |
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