Praga -
Corazón de Europa
Praga está
en el corazón de Europa, relativamente cerca de Viena y Berlín
y es una ciudad que conserva un notable sabor artístico e histórico.
Merece la visita. Sucesión de puentes, en torno al Vltava, uniendo
las distintas zonas monumentales de Praga. Czech Tourist Authority La urbe
tiene algo más de un millón de habitantes y es la capital
de la república Checa. El núcleo principal de la ciudad está
incluido en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1992. Ocupa
una superficie de 496 kilómetros cuadrados.
Detalle
del reloj del Ayuntamiento.
Esa calidad
histórica y monumental sirvió para que en el año 2000,
la ciudad fuera incluida entre las capitales europeas de la cultura. El
río Vltava –Moldava- divide y organiza en dos partes a la ciudad.
Avanza en meandros, suavemente, antes de desembocar en el Elba. En sus
casi 30 kilómetros de recorrido por la ciudad está cruzado
por 18 puentes y forma diversas islas. Su anchura máxima es de unos
330 metros. Desde el siglo XVIII Praga compone cuatro barrios de acusada
personalidad: A un lado del río está la zona del castillo
de Praga y Hradcany junto con Malá Strana; al otro se alzan la Ciudad
Vieja y la Ciudad Nueva. Esta ciudad no sólo tiene un indudable
atractivo artístico que la hace merecedora de varios de días
de estancia, sino que también está en un territorio hermoso,
con notable castillos y poblados llenos de encanto. Entre las ciudades
próximas está Kutná Hora, también patrimonio
Mundial de la UNESCO. A unos 300 kilómetros de Viena, 400 de Berlín,
1.000 de París y 2.300 de Madrid se halla Praga, una ciudad que
conserva un notable sabor artístico e histórico. La urbe
tiene algo más de un millón de habitantes y es la capital
de la república Checa. El núcleo principal de la ciudad de
Praga está incluido en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO
desde 1992. Ocupa una superficie de 496 kilómetros cuadrados.
Ciudad de
ciudades
Rodín
comparó Praga a Roma y al paraíso de Dante. Le gustaban sus
edificaciones, sus fiestas, sus parques y sus mujeres. En realidad es esta
una ciudad de ciudades, separadas o unidas por el río que serpentea
entre ellas y da belleza a sus orillas. El castillo de Praga, Malá
Strana, la Ciudad Vieja, etc., esconden arte e historia, una historia que
está íntimamente ligada a la de toda Europa Central, porque
Praga ha sido siempre un termómetro para conocer lo que pasaba en
el centro del viejo continente.
El Castillo
de Praga
A la izquierda
del cauce del río que divide en dos la ciudad se halla un gran recinto
que simboliza el poder de la ciudad, con visos de solidez y eternidad.
Su base es medieval. Aquí surgió en el siglo IX un fortín
y una iglesia, en torno al cual fueron ampliándose dependencias:
casas sencillas o palaciegas, patios, palacios y edificaciones religiosas.
Hoy, en el Castillo de Praga se pueden ver, principalmente, dentro de un
recinto defensivo: La catedral, el palacio real, la basílica de
San Jorge, el palacio Lobkowizk, y algunas otras zona cargadas de atractivo,
como el Callejón de Oro, de sencillas casitas artesanales. Desde
el medioevo hasta la época de los Habsburgo, aquí residieron
los mandatarios del estado. Aquí, en palacios tardobarrocos, sigue
estando el despacho presidencial checo.
Catedral
de San Vito
Aquí
hubo una rotonda románica, donde pereció San Wenceslao, asesinado
por su hermano. En el siglo XIV se levantó una iglesia gótica
por orden de Juan de Luxemburgo, siguiendo planos de Matías de Arras,
arquitecto francés.
Vidriera
de la catedral de San Vito.
La catedral
quedó inacabada. Comprendía la cabecera u terminaba a la
altura de la gran torre. Fue terminada en el siglo XIX y XX, siguiendo
el estilo gótico. Estas obras de finalización duraron de
1972 a 1929. La portada, de dos airosas torres de 80 metros de altura,
es del siglo XX. Tiene interesantes puertas de bronce. La torre más
elevada, de unos 100 metros, es gótica y corresponde a la fachada
primitiva. Está finalizada con un chapitel barroco. La gran torre
se halla al lado de la Puerta Dorada, entrada principal hasta el siglo
XIX. Es de notable interés. En ella hay un bello mosaico del Juicio
Final.
Entre las
dependencias resaltables estás la capilla de San Wenceslao. Donde
se ve una aldaba a la que se asió el Santo cuando era asesinado.
Es una dependencia llena de color, con frescos góticos. La catedral
ha sido dañada reiteradas veces en el transcurso de la agitada historia
del país, y sufrió un gravísimo incendio en el siglo
XVI. Entre sus vidrieras destacan algunas de artistas del país,
del siglo XIX. También tiene una cripta con tumbas reales.
Palacio
Real de Praga
Desde el siglo
XI este es un palacio sede de los príncipes y reyes del territorio.
Es su base es románico pero fue incorporando construcciones de épocas
posteriores. Aquí está el origen de la famosa guerra de los
treinta años, pues fue en este edificio donde los revueltos protestantes
defenestraron a unos gobernantes católicos de los Habsburgo, en
1618, dando origen a un sangriento conflicto que asoló a buena parte
de Europa Central. Lo más espectacular el salón de Vladislav,
gótico, en el que se celebraban justas caballerescas, y al que se
accede por una grandiosa escalera gótica. La magnífica dependencia
tiene 63 metros de largo por 16 de ancho y una notable bóveda. Otras
dependencias del palacio son la Dieta, parlamento medieval, y la capilla
de Todos los Santos, originariamente gótica, pero reformada con
aires de renacimiento y barrocos, tras un incendio habido en el siglo XVI.
Otras dependencias
del Castillo de Praga
Hay que citar
varios enclaves. Se entra por una grandiosa reja al primer patio, del siglo
XVIII. Enfrente se presenta la puerta Mathias, barroca, desde donde una
escalera conduce a la zona presidencial. Entrado en el segundo patio asombra
su magnitud y aire castrense. En el centro hay una fuente barroca. A la
izquierda está la entrada de la galería de Pintura del Castillo,
que recoge las viejas colecciones reales, en las que abundan obras de pintores
del territorio, así como alguna de artistas italianos. Enfrente,
a la derecha, está la capilla del santo Crucifijo, que recoge el
tesoro de la catedral, básicamente rica orfebrería. El convento
de San Jorge, primer convento de Bohemia, creado en el siglo X y transformado
en cuartel en el XVIII. La basílica es en gran parte gótica.
El convento alberga una excelente galería de arte checo de la época
gótica al barroco. Es una de las mejores pinacotecas de la ciudad,
y en ella se pueden conocer a interesantes artistas centroeuropeos, así
como bellas tablas medievales. El callejón del Oro es una zona del
enclave en la que hay 16 pequeñas casas del siglo XVI, básicamente,
pequeñas, rústicas, destinadas a viviendas de orfebres o
defensores del recinto fortificado. En algún momento fue romántico
lugar de residencia de literatos, y el propio Kafka habitó aquí.
En los extremos se ven sendas torres que fueron recintos carcelarios.
El Loreto
Uno de los
edificios más notables de la ciudad de Praga es el Loreto, de aires
barrocos, obra básicamente de los siglos XVII y XVIII, centro de
peregrinación mariana. Una leyenda decía que los ángeles
trasladaron a la ciudad italiana de Loreto la casa original de la Virgen,
para salvarla de peligros externos. En el siglo XVII se difundió
esta leyenda y se construyeron réplicas de la casa de Loreto.
En Praga se
hizo una Santa Casa de la Virgen y en torno a ella un magnífico
conjunto monumental de ampulosidad barroca. En el medio de la fachada se
alza un campanario de cúpula bulbosa con 27 campanas. El edificio
tiene interés, el Tesoro de Loreto es muy valioso, especialmente
por una custodia monumental bañada en oro y con 6.222 diamantes.
Malá
Strana
El barrio
que se halla entre el Castillo y el río Vltava es el de Malá
Strana. Casas con notable interés, calles empinadas y palacios barrocos
dan un aire especial al entorno. Es notable la calle Nerudova, que conduce
desde el centro del barrio hacia el Castillo. También tiene interés
la Plaza de Malá Strana, donde está la iglesia de San Nicolás.
San Nicolás,
en medio de la plaza, es un templo barroco, de Cristoph y Kilian Dientzenhofer;
donde se muestra el mayor nivel del barroco de Praga, con un unos notables
frescos por todo el interior. El órgano barroco fue utilizado por
Mozart durante su estancia en la urbe. La fachada es curvilínea
y está adornada con monumentales estatuas, y el campanario es un
excelente mirador para disfrutar del barrio.
Entorno
del Vltava
Numerosos
puentes unen la zona de Malá Strana y la Ciudad Vieja, pasando incluso
sobre algunas islas, una de ellas la Isla Kampa, sobre la que cruza el
puente de Carlos IV.
Amanecer
en el Puente Carlos. Czech Tourist Authority
El puente
de Carlos IV es el más típico de la urbe. Une las dos parte
citadas de Praga y está colmado de estatuas a lo largo de estatuas
y cruceros de notable belleza. Tiene 500 metros de largo y es del siglo
XIV.
Tiene torres
tanto en la parte de Malá Strana como en la que da a la Ciudad Vieja.
Aunque ambas
son bellas, sobresale la de la Ciudad Vieja, con una airosa estructura
gótica, que formó parte de las defensas de la vieja ciudad.
La otra, más pequeña, románica, es un vestigio del
puente que existió antes. En general, el entorno del río
es bello. Hay varios barcos que hacen la navegación por el río,
con horarios establecidos. A veces el viaje puede incluir la cena.
Plaza de
la Ciudad Vieja
Entronque
de rutas, mercado medieval, núcleo original de la población.
Aquí se celebraba el mercado de Praga desde la Edad Media, y aquí
se gestaba la vida política.
Plaza de
la Ciudad Vieja, al fondo las torres góticas de la igledia de Týn.
En la Plaza
se vivieron rebeliones y decapitaciones en el siglo XVII; aquí se
rebelaron contra los alemanes los patriotas en el 1945 y aquí se
proclamó en 1990 el retorno del territorio a la democracia.
Detalle de
los afilados chapiteles de la Iglesia de Týn.En la plaza está
la Iglesia de San Nicolás, barroca, de la primera mitad del XVIII;
y varios palacios de distintos periodos, del gótico al barroco,
alguno de los cuales tiene destinos museísticos, así como
el popular edificio del Ayuntamiento.
Entre lo más
interesante, el palacio gótico de la Campana; la casa Storch; el
templo de San Nicolás, de ampulosa portada; el Ayuntamiento, y la
iglesia de Týn, que se asoma a la plaza, monumental, sobre unos
edificios de menor porte. La iglesia de Týn es la construcción
gótica más notable de Praga, aunque fue terminada y remodelada
en parte en estilo barroco. Son especialmente llamativos los pináculos
de las torres, que se asoman a la plaza de la Ciudad Vieja. En su interior
está enterrado Tycho Brahe, el notable astrónomo.
Vídeo
de la Plaza de la Ciudad Vieja
Pulsa Play
para ver un vídeo de la Ciudad Vieja de Praga.
El Ayuntamiento
El Ayuntamiento
de Praga es un edificio de origen gótico, sede de la administración
ciudadana desde el siglo XIV.
El famoso
reloj del viejo Ayuntamiento
El conjunto
engloba varias casas. Lo más viejo está en la zona de la
Torre, coronada por un bello chapitel, desde donde se tiene una hermosa
vista urbana. Tiene unos 70 metros de altura. En esta parte del edificio
se halla una bella capilla, con un delicado techo recientemente restaurado.
Es también del XIV. En la parte exterior se ve el reloj astronómico,
de principios del XV, que tiene un sistema de autómatas, y pinturas
del zodiaco. Es un elemento típico de las postales de la ciudad.
Adosada a
la parte gótica hay otra parte, heterogénea (son varias casas)
que se añadió en el curso del tiempo a las dependencias municipales.
Es básicamente de aire renacentista y se halla en buen estado, tras
las restauraciones pertinentes, porque la zona quedó muy dañada
en la II Guerra Mundial.
Plaza Wenceslao
En la zona
moderna de Praga, cercana a la Ciudad Vieja, destaca la lujosa Plaza Wenceslao,
que en el medievo fue mercado de ganados y ahora es centro hotelero y comercial.
Hay diversos edificios de distintos estilos, de los dos últimos
siglos. Unos de aire historicista, otros de art nouveau y alguno neorrenacentista.
En uno de sus extremos está el ampuloso Museo Nacional, típico
de las construcciones del siglo XIX, a caballo de un clasicismo y renacentismo.
Tiene una vasta sala, el Panteón, donde se reúnen estatuas
y bustos de los grandes hombres checos.
Ante el Museo
Nacional, que alberga una serie de colecciones de minerales, zoología
etc, se halla la estatua de San Wenceslao, de inicios del XX, obra de Myslbek.
Palacio
Troja.
Praga es una
ciudad para recorrer despacio y dejarse sorprender por la aparición
de lugares inusuales.
Casa danzante;
un detalle de la moderna Praga.
El Palacio
Troja.
Del siglo
XVII, cerca del río, ante unos jardines de aire francés.
El palacio tiene una bella escalinata barroca y un Gran salón con
magníficos frescos de Abraham Godyn y su hijo Isaac.
El Teatro
Nacional, neorenacentista, de fin del XIX.
Sufrió
un incendio pocos días antes de ser inaugurado y fue inmediatamente
reconstruido, con el concurso de los mejores artistas checos de fin del
siglo.
El Monasterio
Strahov.
Fundado en
el siglo XII, cercano al Castillo, con gran biblioteca y excelente pinacoteca.
El entorno
de Vysehrad.
Ligado a otro
punto de sabor histórico, con magníficas vistas y el cementerio
de personalidades checas, Slavín. No faltan construcciones modernas
como unas airosas casas danzantes, obra de la imaginación de Gehry,
en el malecón de Masaryk.
La historia
En arranque
vital de la ciudad está en el año 870, cuando se fundó
el Castillo de Praga. En el siglo X se creó otro en la margen opuesta
del río Moldava: el castillo de Vysehrad. Las viejas lápidas
del histórico Cementerio Judío de Praga.
El entorno
fue tomando auge y en el final del siglo X se creó el obispado.
En el final del siglo siguiente Praga alcanzó categoría de
capitalidad checa. En el XII ya se unieron ambas orillas con un puente
de piedra, uno de los primeros de la Europa Central.
En el siglo
siguiente crece la Ciudad Vieja y desde el comienzo del XIV se fortalece
la ciudad; se crea el arzobispado surge la primera universidad de la Europa
Central y el propio rey checo alcanzó la dignidad imperial. Entonces
Praga fue una urbe comparable a cualquiera otra de las mayores de Europa.
Fue un brillante
periodo que se truncó en el inicio del XV.
Puente de
Carlos IV hacia Malá Strana. Jan Hus, rector de la universidad y
predicador reformista, fue ejecutado en 1415 por supuesta herejía.
Llegaron entonces las primeras guerras de religión. Una monarquía
debilitada no pudo impedir que en el siglo siguiente el trono checo acabara
en poder de los Habsburgo. Praga pasa de nuevo por un periodo de poder.
En los inicios del XVII de nuevo surgen problemas religiosos que desembocan
en la Guerra de los Treinta Años, con consecuencias nefastas para
la ciudad.
Recuperada
esta en el XVIII, la ciudad se adorna con una excelente arquitectura barroca
que aún hoy sigue asombrando al viajero. En el XIX la urbe vivió
un despertar romántico y nacionalista y en 1918 se proclama la independencia
de Checoslovaquia. En 1948 el estado quedó controlado por el Partido
Comunita; un dominio que siempre chocó contra una ideología
humanista. En 1968 se produce la llamada Primavera de Praga, un intento
de crear un “socialismo de rostro humano” aplastado por las fuerzas armadas
del pacto de Varsovia. En 1990 hubo de nuevo elecciones libres y tres años
más tarde se dividió el país, creándose la
Republica Checa.
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