K e
n y a
Geografía
Kenya está
compuesta por cuatro regiones geográficas diferenciadas: 1 - Cuenca
del Lago Victoria (Nyanza), - Valle del Rift y Tierras Altas,
3 - Altiplano Oriental (Nyika), N y NE
Costa de
Kenya
La cuenca
del Lago Victoria (Nyanza) - La región geográfica de la cuenca
del Lago Victoria es una meseta situada en el extremo sudoccidental del
país, en la región administrativa correspondiente a las provincias
de Nyanza (lago en swahili) y Western. La meseta se extiende desde las
Cherangani Hills al nordeste, en el límite occidental del Rift,
hasta el monte Elgon (4.321 m), cuya cumbre se sitúa en territorio
ugandés. Al
sur, el altiplano está bordeado al este por la sierra del Mau y
se extiende hasta las orillas del Lago Victoria, a 1.200 m de altura. La
ciudad más importante de esta zona es Kisumu, en las orillas de
Winam Bay, en el Lago Victoria. La ciudad es la tercera mayor del país,
capital del pueblo luo y de la provincia de Nyanza. El lago, el tercero
mayor del mundo con una superficie aproximada de 68.000 km², constituye
un verdadero mar interior que baña las costas de Kenya, Uganda y
Tanzania.
El Valle del
Rift
y las Tierras Altas - El Valle del Rift, la Gran Falla Africana,
es una cicatriz que cruza de norte a sur la mitad oriental de Africa y
el Oriente Próximo. A lo largo de su descomunal vaguada se alinean
volcanes extinguidos o inactivos, y sus depresiones forman un conjunto
de lagos que caracterizan esta región del continente. Desde el Lago
Turkana o Rudolf, en la frontera norte, hasta el Natron, en Tanzania, el
Rift kenyata comprende un rosario de pequeños lagos: Baringo, Bogoria,
Nakuru, Elmentaita, Naivasha y Magadi. La falla divide en dos la gran meseta
central de Kenya, las Tierras Altas. En el límite occidental, la
sierra del Mau asciende desde la frontera tanzana hasta las Cherangani
Hills, las cuales bordean la meseta que se continúa hasta el Monte
Elgon. Al este de la falla, la cordillera Aberdares se prolonga hasta las
Ngong Hills, al sudoeste de Nairobi, y por el norte hasta la sierra de
Laikipia.
Las Tierras
Altas Orientales están dominadas por la mole del Monte Kenya, el
más elevado del país y el segundo del continente. En sus
cumbres nevadas sobresalen tres picos, el Lenana (4.985 m) y los gemelos
Nelion (5.188 m) y Batian (5.199 m). Esta región comprende las provincias
de Rift Valley, Central y Nairobi. En ella se localizan Nairobi, la capital,
y Nakuru, la cuarta ciudad del país, próxima al lago del
mismo nombre. El agradable clima de estas mesetas y sus fértiles
valles motivaron el asentamiento de los primeros colonos europeos en las
Tierras Altas de Kenya.
El Altiplano
Oriental (Nyika), el norte y el nordeste - La vasta y árida región
que se extiende al este de las Tierras Altas comprende las provincias Eastern
(oriental), North Eastern (nororiental) y parte de la provincia costera.
Esta meseta, que desciende suavemente hasta la llanura litoral del Océano
Índico, presenta una orografía suave, sólo interrumpida
por aislados conjuntos de colinas de escasa altitud. Sus principales accidentes
geográficos se encuentran en la zona de Tsavo: las Taïta Hills,
al oeste de la ciudad de Voi, y la cordillera Chyulu, que corre paralela
al ferrocarril y a la carretera general Nairobi-Mombasa, principales vías
de comunicación entre la costa y el interior.
En estas tierras
discurre la mayor parte del recorrido de los dos principales ríos,
el Tana y el Galana. Ambos nacen en las Tierras Altas Orientales y desembocan
en el Océano Índico. El Galana se origina por la confluencia
de los cauces del Athi y el Tsavo. Las escasas lluvias que recibe esta
región y sus altas temperaturas determinan un paisaje despoblado
y semidesértico, que se convierte en un verdadero desierto en las
áreas más septentrionales, continuando hasta las orillas
del Lago Turkana. La aridez del paisaje, cubierto en algunas zonas de impenetrables
espinos, sólo se rompe en los fértiles valles de los ríos
y en las verdes laderas de las Taïta Hills. La presencia de un gran
número de volcanes, hoy extinguidos, ha dejado su testimonio en
corrientes de lava como la Yatta Plateau, la más larga del mundo.
La costa
de Kenya
Costa
- La franja costera de Kenya constituye una llanura limitada hacia
el interior por las suaves colinas que dan acceso a las mesetas. Sus blancas
playas bordeadas de cocoteros y sus calas de aguas cristalinas se encuentran
resguardadas del oleaje y las corrientes del Índico por arrecifes
coralinos, cuya riqueza biológica se protege en varios parques nacionales
marinos.
La bahía
de Ngwana, antiguamente llamada Formosa, acoge la desembocadura de los
ríos Tana y Galana, el primero en su costa norte y el segundo en
el sur, cerca de la ciudad de Malindi. A lo largo de la costa se alinean
varias islas, como el archipiélago de Lamu y la isla de Mombasa,
la segunda ciudad más importante del país. La costa de Kenya,
cálida y hospitalaria, fue colonizada desde antiguo por numerosos
pueblos que dejaron sus huellas a lo largo de la historia. La cultura swahili,
de origen árabe, prosperó en este litoral hasta alcanzar
un gran desarrollo antes de la llegada de los primeros exploradores europeos.
Información
de Interés
Sanidad
- Los certificados de vacunación contra la fiebre amarilla
y el cólera no son obligatorios, pero si convenientes. La malaria
es una enfermedad endémica de Kenia, por lo que se recomienda tomar
medidas preventivas. Si se está siguiendo algún tratamiento
médico, se deben traer las medicinas desde el país de origen,
por si no fuera posible encontrarlas en las farmacias kenianas.
El agua del
grifo está tratada en los hoteles de Nairobi, pero si se sale de
la ciudad es conveniente beber agua embotellada o de las fuentes de agua
potable refrigerada. Se recomienda suscribir un seguro médico. Si
se produjera algún accidente o enfermedad durante un safari, las
compañías de seguros se encargarán del traslado en
avión sanitario hasta los hospitales de Nairobi.
Hora oficial
- GMT + 3 horas
Electricidad
- 230/240 voltios, 50 Herzios. Los enchufes tienen tres clavijas,
como el modelo británico. Es conveniente hacerse con un transformador
si nuestros electrodomésticos funcionan con otros voltajes
Cambio de
moneda - La moneda de curso legal en Kenia es el shilling.
No existe ningún control de cambios de moneda. Se aceptan las tarjetas
de crédito internacionales en los hoteles y en varios restaurantes,
aunque no en todas las tiendas. Es recomendable el uso de cheques de viaje
en dólares americanos o en otras divisas fuertes y debe evitarse
llevar mucho dinero en metálico cuando se salga a la calle.
Tasas y
propinas - Antes de salir de Kenia, debe pagarse una tasa
de salida en el aeropuerto de 20 dólares norteamericanos, pagaderos
en el momento y en una moneda fuerte. En los vuelos domésticos,
la tasa es de 100 shillings. Dar propina es una costumbre extendida, generalmente
un 10% o un poco menos del precio indicado en la factura.
Temporadas
propicias para su viaje - La mejor época para visitar
Kenya es el verano boreal, de julio a septiembre. Una segunda opción
sería el invierno boreal, especialmente los meses de enero y febrero.
Lógicamente, estos meses son temporada alta, por lo que los precios
son más elevados. La estaciones de las lluvias en Kenya condiciona
las comunicaciones por carretera y los movimientos cíclicos de la
fauna. Hay dos estaciones húmedas, las "lluvias largas" entre marzo
y junio y las "lluvias cortas" entre octubre y diciembre. Durante estos
meses las carreteras se embarran y algunos parques se inundan, dificultando
los desplazamientos e incluso el aprovisionamiento de los alojamientos
turísticos. Por otra parte, los rebaños de ñúes
de Masai Mara, uno de los parques más visitados, migran cíclicamente
entre esta reserva y las llanuras del Serengeti, en Tanzania. Los ñúes
y sus escoltas las cebras llegan a Masai Mara después de las lluvias
largas, en busca de los pastos frescos que brotan en esta época.
Por tanto, la vida animal es más abundante en Masai Mara durante
el verano boreal. En enero y febrero el tiempo es seco y más
caluroso que en agosto. Estos meses son adecuados para visitar el país,
pero en el árido norte las temperaturas se disparan, mientras que
en Masai Mara los rebaños de ñúes y cebras son escasos.
Actividades
El viajero
medio que visita Kenia suele ser activo, sin duda enamorado de la naturaleza
y sus misterios, pero, a pesar de ser ese su mayor atractivo, en Kenia
se pueden hacer más cosas que hacer un safari (preferentemente fotográfico),
además de dormir en una tienda de campaña o un campo de lona,
saltar en un todo terreno y hacer más fotos de las que pensó
hacer en su vida. Esa observación de la naturaleza también
es extensiva al mar y a las reservas naturales de la costa keniana, donde
se pueden practicar varias actividades náuticas o tomar el sol en
playas extensas, de arenas blancas y aguas de azul intenso. Conocer la
cultura de las etnias kenianas es otra actividad gratificante y asombrosa
y conocer su modo de ver y afrontar la vida.
Transportes
En las grandes
ciudades hay servicios de autobuses urbanos, aunque siempre van atestados.
Si se toma un taxi es conveniente acordar el precio del trayecto no sólo
si el vehículo no tiene taxímetro, sino por la distancia
a cubrir. Hay también empresas que alquilan automóviles 4x4
con y sin conductor para visitar los parques naturales.
Feriados
1 de enero
Año Nuevo.
1 de Mayo
Día de los Trabajadores.
1 de junio
Madaraka (semi independencia)
10 de octubre
Día Moï
20 de octubre
Día Kenyatta
12 de diciembre
Fiesta de la República
25 de diciembre
Navidad.
26 de diciembre
Día de San Esteban
Sin fecha
fija Idd -ul-Fitr. Fiesta musulmana del final del Ramadán.
Salud
Enfermedades
Precauciones especiales Certificado de vacunación
Fiebre Amarilla
No 1
Cólera
No -
Tifoideas
y polio Sí -
Malaria
Sí -
Comida y bebida
No -
Los certificados
de vacunación contra la fiebre amarilla y el cólera no son
obligatorios, pero si convenientes. La malaria es una enfermedad endémica
de Kenia, por lo que se recomienda tomar medidas preventivas. Si se está
siguiendo algún tratamiento médico, se deben traer las medicinas
desde el país de origen, por si no fuera posible encontrarlas en
las farmacias kenianas.
El agua del
grifo está tratada en los hoteles de Nairobi, pero si se sale de
la ciudad es conveniente beber agua embotellada o de las fuentes de agua
potable refrigerada.
Se recomienda
suscribir un Seguro Médico. Si se produjera algún accidente
o enfermedad durante un safari, las compañías de seguros
se encargarán del traslado en avión sanitario hasta los hospitales
de Nairobi.
Lugares
de interés
Nairobi
Nairobi es
un importante centro comercial, de ahí que sea una ciudad con más
servicios que otras en vías de desarrollo. Dentro de la ciudad hay
lugares interesantes que se deben visitar, como el Anfiteatro de Bomas,
cerca del Parque Nacional de Nairobi, donde se celebran importantes festivales
y espectáculos con música y danzas tradicionales, el Ayuntamiento,
el Palacio del Parlamento, la Biblioteca MacMillan o el Museo Nacional
y dar un agradable paseo por City Park. Muy cerca de Nairobi ya encontramos
un interesante parque nacional, el que lleva el nombre de la ciudad con
numerosas especies animales. Nairobi también disfruta de una activa
vida nocturna, con diversos lugares para la diversión; en algunos
de estos lugares, por ejemplo, los restaurantes de lujo se recomienda llevar
chaqueta y corbata para los hombres y traje de noche para las mujeres,
aunque el resto del día, la ropa informal y cómoda sea el
atuendo usual.
Mombasa
Situada a
orillas del Índico, es una de las ciudades más antiguas de
África y un importante centro comercial. Entre los monumentos más
interesantes de Mombasa se encuentra Fort Jesus, construido por los portugueses
en el siglo XVI y que durante mucho tiempo fue considerado invulnerable
a los ataques procedentes del mar. Esta fortaleza es la más antigua
construida en África por los portugueses. También es interesante
conocer mejor la vida de los que viven y trabajan en Mombasa visitando
uno de sus mercados. Cerca de Mombasa se encuentran el parque nacional
de Gedi, con las ruinas de la ciudad del mismo nombre, testimonio de la
Edad de Oro de la cultura islámica en Kenia. La reserva nacional
de Shimba Hills, desde cuyos hoteles puede verse a los animales salvajes
o la línea del mar.
Monte Kenia
y los Aberdares
Con sus 5.200
metros, el Monte Kenia es el segundo más alto del continente y meta
de muchos aficionados a la escalada y al trekking que quieren enfrentarse
a desafíos nuevos. Al pie del monte se extienden amplias praderas
en las que viven antílopes, rinocerontes negros, elefantes y búfalos.
Masaï
Mara
Un lugar obligado
para los amantes de la naturaleza y los safaris fotográficos y en
el que se desarrolla uno de los acontecimientos anuales más espectaculares
del mundo: el paso de los animales por el río Mara procedentes del
sur para entrar en la reserva Masaï Mara. Más de un millón
de cebra y ñus se ponen en movimiento entre los meses de julio y
septiembre. En la reserva hay una importante colonia de panteras, antílopes,
cocodrilos e hipopótamos.
Amboseli
El parque
nacional de Amboseli está situado bajo el majestuoso Kilimanjaro,
en el límite de Kenia con Tanzania. Es uno de los más interesantes
de toda Kenia gracias a la riqueza de su fauna y una de las imágenes
más bellas y típicas de África.
Tsavo oriental
y occidental
Es el parque
nacional más extenso de todo el país y uno de los santuarios
botánicos y animales más importantes del mundo. Situado a
medio camino entre Nairobi y Mombasa, es conocido por su tierra rojiza,
en la que muchas veces aparecen cubiertos sus elefantes. En la parte occidental
se hallan las cataratas de Mzima, en las que se ven a los hipopótamos
y los cocodrilos aparecer entre sus aguas. Todo este recorrido sin duda
es casi agotador, pero, si no era suficiente el espectáculo visto
hasta ahora, las maravillosas puestas de sol de Tsavos, con sus colores
sorprendentes, son un regalo más para la vista.
Sociedad
Arte
Kenia ha desarrollado
una rica cultura popular en las diversas etnias que pueblan el país.
Los dialectos hablados por las nueve tribus de la civilización Miji
Kenda fue origen del ki-swahili, idioma vernáculo de Kenia y que
en la actualidad habla más de la mitad del continente africano.
Las civilizaciones árabes y europeas también han hecho su
aportación a la cultura y el arte keniano.
Lengua
El idioma
oficial es el inglés, pero la lengua swahili es el idioma de la
gente de la calle. Existen otros idiomas, como el kikuyo y el luo entre
otras lenguas y dialectos locales.
Expresiones
básicas del español al swahili
Hola ¿Cómo
está? Jambo
Muy bien,
gracias
Jambo sana
Gracias
Asante
Por favor
Tafadhali
Señor
Bwana
Señora
Bibi
¿Dónde?
Wapi
¿Cuánto
vale...? Kiasi gani?
Vamos
Twende
Comer
Kula
Comida
Chakula
Agua
Maji
Si Ndio
no hapana
Bienvenido
Karibu
Viaje
Safari
¡Hasta
pronto! Kwaheri!
Costumbres
En Kenia habitan
hasta 40 etnias diferentes, por lo que las costumbres son muy distintas
entre una y otra tribu. Los ritos de iniciación que marcan el final
de la infancia y la entrada en la adolescencia son de gran importancia
para estos pueblos, ya que marcan la edad adulta. La introducción
de otras religiones como el Cristianismo o el Islam no han apartado a la
población de sus costumbres y su herencia cultural, en particular
entre los swahili.
Gastronomía
En Kenia hay
amplias zonas dedicadas a la agricultura en las que se producen multitud
de productos alimenticios, entre ellos el riquísimo café
arábica, del que es uno de los mayores productores del mundo. La
cocina tradicional es sencilla, pero con ingredientes casi imposibles de
localizar en otras latitudes. Los pescados y los mariscos son los alimentos
básicos de las poblaciones costeras, que suelen prepararlos asados
lentamente o al grill. Los currys, sobre todo el curry a la africana es
otro plato muy común, lo mismo que las sopas y las frutas tropicales.
Economía
y Negocios
La economía
de Kenya ha estado tradicionalmente sustentada en la agricultura. Aunque
en el transcurso de las últimas décadas el crecimiento de
la industria y el turismo ha reducido la dominancia de la agricultura,
ésta sin embargo continúa siendo el principal sector productivo
de la economía kenyata.
Generalidades
Desde 1993,
el gobierno ha venido desarrollando un plan de liberalización y
reforma económica que incluye la disminución de las barreras
a la importación, la eliminación del control del intercambio
internacional y la reducción del sector público mediante
la privatización de empresas estatales y la racionalización
del funcionariado. Con el apoyo del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional
(FMI) y otros donantes, las reformas han conducido a un crecimiento de
la economía que ha aliviado en parte los resultados negativos del
comienzo de la década de los 90. El PIB creció a un 5% en
1995 y a un 4% en 1996, con una inflación contenida. La tasa de
inflación fluctúa enormemente de un año a otro: 19,6%
en 1991, 27,5% en 1992, 46% en 1993, 28% en 1994, 1,6% en 1995, 9% en 1996,
11,2% en 1997 y 6,6% en 1998.
El crecimiento
de la economía se enfrió en 1997-98, principalmente a causa
de la crisis en los sectores agrícola y turístico. El primero
se vio afectado por las lluvias torrenciales de El Niño en 1997
y 1998, que destruyeron infraestructuras y cosechas. En cuanto al turismo,
cedió ante la violencia terrorista (el atentado de 1998 contra la
Embajada de los EE.UU.), los disturbios sociales y el aumento de la inseguridad.
Debido al fracaso del gobierno en la implementación de las condiciones
de la reforma y en la lucha contra la corrupción en el sector público,
el FMI permitió un receso en el Programa Impulsado de Ajuste Estructural
(Enhanced Structural Adjustment Program).
Hoy, los principales
problemas de la economía kenyata incluyen el déficit en la
balanza comercial (la deuda externa ascendía a 6.450 millones de
dólares USA en 1997), la restricción del suministro eléctrico,
el continuado e ineficiente dominio del gobierno sobre los sectores clave,
la corrupción endémica, la alta tasa de crecimiento de la
población (que ha disminuido desde el 4% de los últimos años
a un 1,59% en 1999) y el desempleo, que afectaba a un 50% de la población
activa en 1998. En 1992, el 42% de la población estaba por debajo
de los límites de la pobreza. La ayuda económica externa
recibida por Kenya fue de 642,8 millones de dólares USA en 1995.
Agricultura
y ganadería
A lo largo
de las últimas décadas, la agricultura ha venido disminuyendo
su contribución al PIB, debido al crecimiento de otros sectores.
Así, su porcentaje del PIB disminuyó del 38,4% en 1963 al
30% en 1990 y al 29% en 1997. Su papel predominante en la economía
kenyata continúa basado en el hecho de que el 75-80% de la población
activa aún depende de esta actividad. La agricultura proporciona
el 50% de los ingresos debidos a las exportaciones. Todo esto a pesar de
que las tres quintas partes de la superficie del país son improductivas.
La agricultura
se divide en dos tipos, la industrial o colonial y la de subsistencia o
indígena. La primera representa la herencia de las grandes plantaciones
coloniales, dedicadas al cultivo del café, té, algodón,
caña de azúcar, patatas, tabaco, trigo, cacahuetes, sisal
(pita) y sésamo. El café y el té, con 53.400 toneladas
y 294.200 toneladas respectivamente en 1998, son los principales productos
agrícolas destinados a la exportación.
La agricultura
de subsistencia, practicada en pequeñas parcelas por los campesinos
nativos, se ha basado tradicionalmente en la producción del maíz,
básico en la dieta local, la mandioca, las alubias, el sorgo y la
fruta. Sin embargo, el movimiento cooperativista ha crecido en los últimos
años, junto con la incorporación de nuevos cultivos antes
monopolizados por las grandes plantaciones y el aumento de la productividad
por la mejora en las técnicas agrícolas. Esto ha motivado
que, a finales de 1990, las dos terceras partes de la cosecha de café,
el 50% de la de té y la totalidad de la caña de azúcar
hayan correspondido a pequeños propietarios locales.
La producción
agrícola se ve afectada en periodos de climatología irregular.
Así, las lluvias de El Niño en 1998 afectaron gravemente
a algunos cultivos y a las infraestructuras, mientras que la posterior
sequía de La Niña fue perjudicial para el sector en su conjunto.
La cabaña
ganadera kenyata se basa en el bovino y el ovino. Al igual que el agrícola,
el sector ganadero está repartido entre las grandes haciendas coloniales
y los pequeños propietarios nativos. Las tribus de tradición
nómada practican ganadería de subsistencia, por lo que las
cabezas de ganado constituyen el patrimonio más preciado. Las mayores
producciones de carne, leche y derivados (mantequilla), pieles, cuero y
lana corresponden a los grandes ganaderos de origen europeo. Una parte
de esta producción se dedica a la exportación.
Industria
y energía
Desde la independencia
del país en 1963, el gobierno ha puesto en práctica políticas
de sustitución de las importaciones, de estímulo de las exportaciones
y de captación de la inversión extranjera. La industria manufacturera
ha crecido lentamente hasta ocupar un porcentaje del PIB superior al 15%
(17% en 1997) y proporcionar empleo al 10% de la población. Los
principales centros industriales se localizan alrededor de las grandes
ciudades, principalmente Nairobi, Mombasa y Kisumu.
Las principales
industrias son las de alimentación (procesamiento de productos agrícolas,
envasado), bebidas, tabaco, química, derivados del petróleo,
metales, textil, cuero, goma, materiales de construcción (cemento,
arcilla, vidrio), montaje de automóviles y productos farmacéuticos.
También se fabrican otros bienes de consumo tales como plásticos,
muebles, pilas o jabón.
En los últimos
años el gobierno ha estimulado el desarrollo del Jua Kali, un subsector
de fabricación artesanal de productos a pequeña escala, surgido
como consecuencia de las altas tasas de paro. Estos pequeños talleres
fabrican gran número de productos, tales como máquinas y
utensilios, marcos de acero para puertas y ventanas, cajas, estufas de
carbón y muebles.
Con respecto
a la energía, Kenya dispone de escasos recursos energéticos,
lo que le obliga a importar la mayor parte de la energía que consume,
sobre todo petróleo de Arabia Saudí o los Emiratos Árabes
Unidos. En 1997 el porcentaje de energía importada fue del 56,6%,
descendiendo desde los niveles de años anteriores del 75%. La energía
consumida procede principalmente (1996) de centrales hidroeléctricas
(81,63%) y combustibles fósiles (10,5%). Las principales centrales
hidroeléctricas se encuentran en el río Tana (presa de Kindaruma,
1968) y en la garganta del río Turkwel, en el lago Turkana, dentro
del proyecto de desarrollo de infraestructura hidroeléctrica Seven
Fork Hydro Project. Sin embargo, la energía hidroeléctrica
continúa siendo irregular y escasa, lo que supone un freno para
la producción industrial.
La minería
está principalmente representada por los yacimientos de fluorita
al norte de Nairobi, la extracción de sosa y sal de depósitos
naturales en el Lago Magadi, los yacimientos de oro en Kakamega, y de plomo
y plata en Kinangoni. En Kilifi existe una planta de tratamiento de mineral.
Gran parte de las 100.000 toneladas de sosa extraídas anualmente
se destina a la exportación. Sin embargo, en su conjunto, la aportación
de la minería kenyata al PIB es mínima.
Turismo
El sector
turístico se ha convertido en un pilar clave de la economía
kenyata, adoptando el papel de primera industria nacional que rinde al
país mayores beneficios que las exportaciones de café y es
la principal fuente de divisas. Su contribución al PIB es del 12%,
lo que lo convierte en el tercer sector productivo en importancia. Kenya
recibe más de un millón de turistas al año, con una
capacidad hotelera superior a los 9 millones de camas. Dado que el turismo
de Kenya se basa fundamentalmente en la naturaleza, las autoridades se
esfuerzan en poner en marcha programas de conservación de la fauna
y la vida salvaje frente a sus enemigos naturales: la caza furtiva y el
tráfico ilegal de especies animales. Asimismo, el desarrollo de
la infraestructura turística en otros países africanos amenaza
con desviar el flujo de visitantes hacia el sur del continente, tendencia
que el gobierno kenyata intenta compensar mediante inversiones en infraestructura
hostelera y de comunicaciones.
El turístico
es un sector muy sensible al grado de estabilidad del país de destino.
En los últimos años, el turismo se alejó de Kenya
debido principalmente a los disturbios sociales y políticos, en
especial al atentado terrorista de 1998 contra la Embajada de los EE.UU.,
y al repunte de la inseguridad en las ciudades y zonas turísticas.
En 1999 el sector ha recuperado la tendencia al crecimiento y se esperan
grandes resultados para el año 2000.
Infraestructuras,
transporte y comunicaciones
Kenya posee
un total de 63.800 km de carreteras, de los cuales sólo 8.868 están
asfaltados (1996). La red ferroviaria comprende 2.652 km de vías.
El puerto más importante es Mombasa, con una planta de refino de
petróleo, seguido por los de Lamu y Kisumu, éste último
en el Lago Victoria. La red telefónica doméstica se basa
principalmente en microondas de radio. Existen 232 aeropuertos, 21 de ellos
con pistas pavimentadas (1998). La proliferación de pequeños
aeródromos en parques y reservas ha sido un factor de gran interés
para facilitar el acceso del turismo a los espacios naturales protegidos.
Exportaciones
Históricamente,
las exportaciones de Kenya se han limitado a un estrecho rango de productos,
principalmente café, té, sisal y piretro. Esta situación
exponía al país a los vaivenes de un pequeño número
de mercados. Durante los últimos años han crecido las exportaciones
de bienes no tradicionales, tales como productos manufacturados y hortofructícolas,
gracias al esfuerzo del gobierno en implementar políticas que permitan
una mayor capacidad de adaptación a las fluctuaciones de los mercados
internacionales.
Sin embargo,
el té, con un 18%, y el café, con un 15% (1995), continúan
ostentando el papel prioritario en las exportaciones de Kenya, que se realizan
principalmente a Uganda (16,1%), Tanzania (12,8%), Reino Unido (10,4%)
y Alemania (7,5%) (1996). El total de las exportaciones se traduce en unos
ingresos por valor de 2.000 millones de dólares USA (1998).
Importaciones
Desde la independencia
del país, las importaciones de bienes de consumo han sido parcialmente
sustituidas por la producción doméstica, gracias a la expansión
del tejido industrial. Así, dichas importaciones han descendido
desde un 27% del total en 1963 a un 13% en 1995.
A pesar de
ello, la balanza comercial de Kenya es negativa, con un total de importaciones
por valor de 3.050 millones de dólares USA (1998). Esta cifra corresponde
principalmente a bienes de equipo, de transporte y maquinaria (31%), bienes
de consumo (13%) y productos petrolíferos (12%) (1995). Las principales
importaciones se realizan desde el Reino Unido (13,2%), los Emiratos Árabes
Unidos (8,2%), Sudáfrica (7,6%) y Alemania (7,4%) (1996).
Clima
Kenya posee
una variedad de climas diferentes que coincide en gran medida con las regiones
geográficas descritas. La condición de ser un país
atravesado por el Ecuador resulta en una escasa variación de temperaturas
a lo largo del año. Sin embargo, de unas regiones a otras se encuentran
grandes diferencias en temperaturas medias y en precipitaciones. Esta diversidad
climatológica se debe principalmente a los vientos y las diferencias
de altitud.
Es importante
destacar el régimen de lluvias, debido a su influencia sobre la
vida animal y sobre el estado de las carreteras, muchas de las cuales se
inundan o embarran y quedan intransitables. Las long rains, o lluvias largas,
tienen lugar entre marzo y junio, siendo muy abundantes. Las short rains,
o lluvias cortas, más moderadas, se producen entre octubre y noviembre.
En general, las temperaturas son más elevadas durante los meses
correspondientes al invierno boreal (enero, febrero y marzo).
El clima
y la vegetación por regiones
La cuenca
del Lago Victoria
El clima en
la región situada a orillas del Lago Victoria está sometido
a la influencia de su altitud (en torno a los 1.200 m) y de los vientos
húmedos procedentes de la región de los Grandes Lagos. La
temperatura es elevada durante el día y moderada por la noche, con
unas máximas anuales de 31° y unas mínimas de 17°.
En las faldas
del Monte Elgon susbsisten aún algunos retazos de selva húmeda.
La vegetación característica de las Tierras Altas ocupa la
mayor parte de este territorio.
El Valle del
Rift y las Tierras Altas
En líneas
generales, la altitud de esta región y los vientos que recibe determinan
un clima moderado y suave. En Nairobi, a 1.700 m de altitud, las temperaturas
máximas son de 26-27° en los meses del invierno boreal y de
23° durante el verano boreal. Las mínimas se sitúan entre
los 12 y los 15°. Como es lógico, las temperaturas descienden
a mayores altitudes. En la región del Monte Kenya, las medias se
sitúan entre los 12 y los 18°, con temperaturas nocturnas por
debajo de los 10°. Las mínimas nocturnas son igualmente frías
en la región de los Aberdares. Las precipitaciones son abundantes
durante las estaciones húmedas, siendo más abundantes en
las long rains.
La sabana,
el paisaje más popular y característico de esta región
del mundo, no es en realidad más que una transición entre
la selva húmeda y la estepa árida, y su origen como hábitat
natural o creado por el hombre es controvertido. Se trata fundamentalmente
de un ecosistema herbáceo, dominado por las gramíneas y con
presencia variable de árboles y arbustos, principalmente acacias.
El equilibrio natural de la sabana es una consecuencia de la acción
de varios factores: la periodicidad regular de las lluvias, que hacen brotar
los pastos tiernos; las migraciones de los grandes rebaños de herbívoros,
que se desplazan buscando los pastos jóvenes, ricos en sales minerales;
y la acción del fuego, que impide el sobrecrecimiento de árboles
y arbustos que competirían con la pradera por la luz del sol y los
nutrientes del suelo.
Las especies
del género Acacia, de la familia de las mimosas, en forma de árbol
o arbusto, son las más abundantes y típicas de la sabana.
Las acacias se distinguen por su copa plana, sus durísimas espinas,
sus hojas compuestas, sus flores de agrupación cilíndrica
y su fruto en forma de legumbre. Su corteza es rica en taninos y se utiliza
para la elaboración de tintes y productos farmacéuticos.
La acacia sirve de alimento favorito a especies animales como jirafas,
elefantes y gerenuks.
Las Tierras
Altas conservan, por encima de los 1.300 m, las extensiones más
abundantes de selva húmeda que aún persisten en Kenya, aunque
no superan el 3% de la superficie total del país. Las mayores extensiones
se encuentran en la región del Monte Kenya. Abundan los helechos
y los auzones, así como el cedro mediterráneo, el enebro
y las coníferas del género Podocarpus. Los bosques de bambú
se encuentran a partir de los 2.000 m. A mayores altitudes, por encima
de los 3.000 m, predomina la vegetación de montaña, principalmente
brezo, turberas, praderas de montaña y lobelias gigantes.
El norte,
el nordeste y el Altiplano Oriental (Nyika)
Las regiones
del norte y el nordeste de Kenya presentan el clima más riguroso,
lo que se refleja en la aridez del paisaje. Las precipitaciones son escasas
a lo largo del año, en torno a 350 mm anuales. Las temperaturas
son elevadas durante todo el año, siendo habitual alcanzar los 37°
de temperatura máxima diurna en los meses más calurosos.
Las temperaturas nocturnas no suelen descender de los 21°. En el Altiplano
Oriental las temperaturas son cálidas aunque inferiores, en torno
a los 30° de máxima y los 20° de mínima, con un régimen
de precipitaciones más abundante, en especial en las regiones próximas
al Kilimanjaro.
La vegetación
en el norte y nordeste es escasa, compuesta principalmente por espinos
y arbustos. En la zona sur abundan las acacias y los cactus candelabro
del género Euphorbia. Destaca por su espectacularidad el Baobab
gigante (Adansonia digitata), de la familia de las bombacáceas,
con una altura a veces superior a los 18 m y un tronco de 9 m de diámetro.
Su largo y pulposo fruto es comestible, y su corteza se utiliza para la
elaboración de cuerdas y tejidos. La vegetación es más
abundante y variada únicamente en los oasis del norte y nordeste,
en los valles de los ríos y en zonas como las Taïta Hills,
con un paisaje casi alpino. Dada la extensión de las regiones áridas,
la mayor parte de la superficie de Kenya se compone de desiertos o estepas
semidesérticas.
La costa
de Kenya
La temperatura
media anual en la costa kenyata del Índico se sitúa en torno
a los 28°. En general, el clima en la costa es caluroso y húmedo,
como corresponde a su latitud. Las tormentas son frecuentes y la temperatura
rara vez desciende por debajo de los 21°, alcanzando unas máximas
en torno a los 32° durante los meses correspondientes al invierno boreal,
que son por lo general más secos y cálidos. La pluviosidad
total anual asciende a los 1.100 mm. Las condiciones de humedad y temperatura
convierten a esta región en el hábitat ideal para la vegetación
tropical. Los mangles y cocoteros crecen a lo largo de la línea
litoral y aún susbsisten algunos retazos de selva tropical húmeda.
Historia
En 1911, el
entomólogo alemán Kattwinkel cayó por un barranco
mientras perseguía una extraña mariposa. El lugar era la
garganta de Olduvai, en el Serengeti. La caída fue dura, pero el
científico salvó su vida milagrosamente y levantó
la vista. Sólo un científico habría apreciado que
aquella pared rocosa era un extraordinario yacimiento fosilífero...
Y este hecho cambió la concepción que el hombre tenía
de su propio origen. Para contar la historia de Kenya hay que comenzar
por el principio, por los albores de la humanidad.
Lamarck, Darwin,
Wallace, Huxley, Haeckel,... Grandes nombres de la ciencia cuyas pioneras
teorías sobre la evolución de las especies y la selección
natural revolucionaron la ciencia victoriana del siglo XIX, al sugerir
un antepasado común para el hombre y los actuales primates, en contra
de la concepción bíblica de la naturaleza humana que defendía
una Creación única. Ernst Haeckel postuló la existencia
de un mono-hombre, el Pithecanthropus, que habría habitado un continente
hundido llamado Lemuria, cercano a la India.
La búsqueda
del "eslabón perdido" entre el hombre y el simio obsesionó
al antropólogo holandés Eugène Dubois, quien aportó
las primeras pruebas de la existencia del Pithecanthropus con su descubrimiento
en 1893 del Hombre de Java, al que denominó Pithecanthropus erectus.
El pensamiento de la época, basado en estas primigenias pruebas
y en la hipótesis de Lemuria, situó el nacimiento del hombre
en el continente asiático. Mientras tanto, Kattwinkel daba su famoso
traspiés, pero no fue hasta 1924 que la teoría de Darwin,
que situaba en Africa la "cuna de la Humanidad", comenzó a encontrar
apoyo empírico. En este año, Dart y Broom descubrieron en
Sudáfrica los restos fósiles de un prehomínido, el
Australopithecus africanus, cuya edad se remontaba a 2 millones de años,
un millón de años más antiguo que el mono-hombre de
Dubois. Nuevos hallazgos comenzaron a dibujar la estirpe de este nuevo
género, cuya posible ubicación en la línea antecesora
del hombre moderno continuó generando controversia durante el primer
tercio del siglo XX.
En 1931, el
Dr. Louis Leakey y su prometida Mary, kenyatas de origen británico,
emprendieron un estudio exhaustivo del yacimiento de Olduvai que culminó,
en 1959, con el descubrimiento de 400 fragmentos del cráneo de un
pre-homínido, el Zinjanthropus boisei. Los restos adyacentes sugerían
que el Zinjanthropus era realmente un primate evolucionado, capaz de trabajar
la piedra para fabricar utensilios. En 1961, la edad del Zinjanthropus
-posteriormente incluido en el género Australopithecus- fue datada
en 1,75 millones de años. Fue la primera evidencia de la presencia
de los prehomínidos en el oriente africano, a la que siguió
otra de enorme relevancia: en 1960, los Leakey hallaron los restos del
Homo habilis, un homínido evolucionado capaz de tallar hachas de
piedra, cuya edad se estimó en 1,4 millones de años.
Las décadas
de los 70 y los 80 presidieron una explosión en el conocimiento
paleoantropológico. Mary Leakey describió las huellas y fósiles
de homínidos de 3,6 millones de años de antigüedad que
habitaron la zona de Laetoli, cerca de Olduvai. Por otra parte, su hijo
Richard, con la colaboración del paleontólogo kenyata Bernard
Ngeneo, exploró la zona de Koobi Fora, junto al Lago Turkana, descubriendo
restos de Homo habilis de 2 millones de años de antigüedad.
Más al norte, Don Johanson y Tim White desenterraban en Etiopía
parte del esqueleto de Lucy, una Australopithecus de 3,5 millones de años
de antigüedad, que se convertía en la especie más primitiva
de los australopitécidos conocida hasta entonces: el Australopithecus
afarensis. Diez años más tarde, en 1984, Richard Leakey conseguía
reconstruir casi por completo el esqueleto de un Homo erectus, el famoso
"niño de Turkana", un homínido de 1,6 millones de años
de edad, más evolucionado de acuerdo a su capacidad craneal y antes
considerado un posible antepasado directo del Homo sapiens sapiens, el
hombre actual. El Pithecanthropus de Dubois fue asimilado a esta misma
especie.
Al mismo tiempo
que se describían nuevas especies de australopitécidos y
se trataban de ordenar las piezas del rompecabezas, las investigaciones
permitían dibujar un panorama aún difuso. Hasta hace sólo
un millón de años, los homínidos y prehomínidos
habitaban exclusivamente en el sur y este de Africa. Las dos principales
ramas evolutivamente divergentes, Australopithecus y Homo, coexistieron
hasta que el Australopithecus, más primitivo, se extinguió.
Hace un millón de años, algunos grupos pioneros de Homo erectus
emigraron hacia Asia. Durante estas primeras migraciones, un Homo erectus
llegó junto a la ribera del río Solo, en Java, para morir
y ser descubierto un millón de años después por un
científico curioso y emprendedor llamado Eugène Dubois.
Los descubrimientos
más recientes no cesan de sorprendernos, empujando los orígenes
de los prehomínidos aún más hacia atrás en
la historia. En 1994, Tim White y Berhane Asfaw dataron en 4,4 millones
de años los restos de una nueva especie hallada en Etiopía,
el Ardipithecus ramidus. Un año más tarde, en el yacimiento
de Turkana, Meave Leakey, esposa de Richard, en colaboración con
Alan Walker, descubrió el que es hasta hora el más antiguo
de los australopitécidos, A. anamensis, un venerable anciano de
4,2 millones de años de edad considerado el antecesor del A. afarensis.
En noviembre del año 2000, un equipo franco-kenyata liderado por
los doctores Martin Pickford y Brigitte Senut encontró en Kapsomin,
en las colinas Tugen del distrito de Baringo, restos de homínidos
fosilizados en estratos de roca de 6 millones de años de antigüedad.
En cuanto a
los orígenes del hombre moderno, Homo sapiens, nuestros primeros
padres vieron la luz hace unos 100.000-140.000 años y poblaron el
planeta entero. Sin embargo, la biografía de nuestros antecesores
aún no está completa, ni mucho menos. Aunque el estudio de
los restos fósiles cuenta hoy con el inestimable aporte de la biología
molecular, el libro de la historia de la Humanidad tiene aún muchas
páginas en blanco. El H. erectus, extinguido hace 100.000 años
y antes considerado un antepasado directo del hombre, parece ser en realidad
una vía muerta de una especie anterior, H. ergaster, quien sí
fue nuestro antecesor. De esta especie derivaron probablemente los europeos
H. heidelbergensis u "Hombre de Heidelberg", extinguido hace unos 200.000
años, y su sucesor el H. neanderthalensis u "Hombre de Neanderthal",
que coexistió con el H. sapiens y desapareció hace tan sólo
30.000 años. Pero la línea evolutiva entre nuestro abuelo
H. ergaster y nosotros es materia de discusión entre los defensores
de dos teorías opuestas.
Las primeras
evidencias genéticas apoyaron la hipótesis llamada "Out of
Africa" también llamada de la "Eva mitocondrial", del "Arca de Noé"
o del "Jardín del Edén", según la cual todos los hombres
modernos tenemos nuestro origen en una pequeña población
africana que vivió hace 200.000 años, y de la cual un sólo
linaje materno sobrevivió. Así, todos seríamos descendientes
de una única madre común, cuya herencia guardamos en nuestro
ADN mitocondrial, las secuencias genéticas contenidas en la parte
de la célula que suministra energía, que sólo la madre
transmite a toda su descendencia. La emigración de los descendientes
de esta "Eva" primigenia hacia Asia y Europa habría resultado en
la extinción de los grupos locales preexistentes, entre ellos las
últimas poblaciones asiáticas de H. erectus y el H. neanderthalensis
europeo, sucesor del H. heidelbergensis.
Frente a la
teoría de la Eva mitocondrial, los valiosísimos descubrimientos
en Atapuerca (España) han prestado apoyo al modelo rival, llamado
"multirregional" o "de candelabro". Según esta hipótesis,
las poblaciones migratorias de H. erectus en Asia y Europa desarrollaron
características anatómicas diferenciadas que persistieron
en el tiempo, lo que se conoce como "continuidad regional" y que habría
dado origen a las diferencias raciales entre distintas poblaciones humanas.
A lo largo de miles de años, estos grupos separados evolucionaron
en paralelo hacia una misma forma que hoy llamamos H. sapiens. La contribución
de los hallazgos de Atapuerca a este modelo se basa en lo siguiente: en
esta sierra de la provincia de Burgos, el equipo de investigación
español encontró fósiles atribuidos a una nueva especie,
H. antecessor, cuyos restos más antiguos datan los primeros Homo
europeos hace 780.000 años. Si, como se postula, H. antecessor fue
antepasado directo de todas las especies europeas de Homo, nosotros incluidos,
entonces estos primeros pobladores no se habrían extinguido tras
ser invadidos posteriormente por H. sapiens procedentes de Africa, como
afirmaría la teoría de la "Eva mitocondrial", sino que habrían
evolucionado de forma independiente hacia nuestra especie mientras los
grupos asiáticos y africanos hacían lo propio.
En este apasionante
contexto, y pese a que cada vez estamos más cerca de conocer a nuestros
primeros padres, los paleoantropólogos no han conseguido todavía
determinar qué especies pueden considerarse antepasados comunes
del hombre y de los primates actuales. Aún hoy, este hombre-mono
primigenio continúa durmiendo en algún lugar bajo el suelo
de Africa, un continente en el que queda mucho por explorar. |